El cierre de Sora: del hype al flop en menos de un año

El cierre de Sora: del hype al flop en menos de un año

Sora, la aplicación para la creación de videos generados por IA de OpenAI, cerró recientemente luego de un crecimiento exponencial en sus inicios y unos últimos meses marcados por controversias, acuerdos multimillonarios y riesgos de desinformación.

El 15 de febrero de 2024, la aplicación se presentó como una oportunidad revolucionaria para generar videos a partir de descripciones de texto, aprovechando el nivel de comprensión de lenguaje de OpenAI. En septiembre de 2025 se lanzó oficialmente al mercado.

Aunque en un inicio se dio acceso únicamente a un grupo específico de usuarios, con el tiempo se abrió la posibilidad y millones de usuarios aterrizaron en esta aplicación para generar contenidos para sus redes sociales, principalmente.

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Un crecimiento vertiginoso

Solo durante el primer día de lanzamiento se registraron más de 100.000 instalaciones de esta aplicación. En menos de cinco días, Sora llegó al millón de descargas, superando el registro de OpenAI en 2022.

Para octubre de 2025, la aplicación ya había alcanzado los diez millones de descargas. En el 60% de los casos, los usuarios estaban entre los 18 y los 34 años: un público joven ávido de probar las novedades de la compañía de Sam Altman.

En total alcanzó los 21 millones de descargas entre septiembre de 2025 y febrero de 2026. Poco a poco, después del hype inicial, los usuarios fueron perdiendo el interés en la aplicación, que terminó cerrando en marzo de 2026.

¿Por qué cerró Sora?

Aunque la aplicación arrancó con un momentum poderoso, varios elementos contribuyeron a que la aplicación terminara cerrando. Mantener la inercia de los primeros días se hizo insostenible a mediano plazo.

Cantidad de descargas de Sora entre septiembre de 2025 y febrero de 2026 | Statista

Altos costos operativos: sostener la aplicación trabajando para más de 21 millones de usuarios requería un altísimo consumo energético y de capacidades de cómputo. En los días de su auge, Sora llegó a generar más de 400.000 videos por día, con un costo operativo superior al millón de dólares por día.

Tanto la generación de deepfakes y como el uso de material con derechos reservados llevaron a que los usuarios empezaran a cerrar sus cuentas. Además, aunque muchos la usaban para nutrir sus redes sociales, pronto desistieron cuando los algoritmos empezaron a detectar el contenido creado por IA y ponerle una etiqueta ‘AI-generated content’.

Una posible salida a la bolsa de valores:con una OPI en el horizonte, OpenAI está racionalizando recursos al canalizar el cómputo hacia herramientas de programación y clientes empresariales. En este nicho, la economía unitaria es ―según la mayoría de los análisis― más sólida.

La CFO de OpenAI, Sara Friar, aseguró en una entrevista reciente a CNBC que la compañía pronto debe “estar lista para ser una compañía pública”. “Debo garantizar que la compañía es saludable y está lista para enfrentar los mercados públicos”, agregó.

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Una fuerte competencia: hay quienes consideran que Google posee una ventaja estructural en datos que OpenAI quizás no pueda igualar y que la más reciente jugada se podría ver como un “desistimiento” de la compañía matriz de ChatGPT ante un competidor inmenso.

Según Forbes, Waymo (el negocio de vehículos autónomos de Google) genera un torrente de datos espaciales y ambientales del mundo real cada día, alimentado por un modelo de negocio que se autofinancia.

Google Street View y Google Earth añaden otros afluentes de datos visuales del mundo real. Este flujo continuo de datos es esencial para diseñar el futuro de la generación de video, espacio en el que los dueños de Gemini tienen ya un terreno allanado.

Si bien OpenAI no mencionó este tema como un aspecto clave para su cierre, pudo haber tenido un rol crítico para su decisión final.

Un nuevo enfoque: el enfriamiento posterior al gran hype del producto llevó a los directivos a replantear qué tan importante era contar con un producto de esta clase cuando las perspectivas están fijadas en la IA agéntica.

Buena parte del equipo de OpenAI se encuentra trabajando en una superapp capaz de conectar ChatGPT, Codex y Atlas en una única plataforma. Ante este proyecto, Sora quedó como una idea del pasado. La empresa de Silicon Valley prefirió aprovechar su capacidad de cómputo para impulsar el desarrollo de la más reciente iniciativa.

En una comunicación enviada a Wired, un vocero de OpenAI aseguró: "Mientras nos enfocamos y la demanda de cómputo crece, el equipo de investigación de Sora trabajará en simulación del mundo para impulsar la robótica que ayudará a la gente a resolver problemas del mundo real, con tareas físicas".

¿Y el acuerdo con Disney?

En diciembre de 2025, Disney anunció un acuerdo de inversión superior a los mil millones de dólares con OpenAI para que esta última pudiera usar más de 200 personajes de la casa de Mickey Mouse en su aplicación Sora. Muchos pensaron que aquí se consolidaba el futuro de la industria audiovisual.

Y claro, muchas acciones en el mercado de valores se sacudieron ese día.

Sin embargo, según informó el Wall Street Journal, Disney conoció sobre el fin de la app Sora a menos de una hora de hacer público su acuerdo.

El negocio no había nacido y ya estaba muerto.

Desinformación entre los cinco principales riesgos globales. Informe de riesgos globales | Fondo Monetario Internacional

Desinformación: un riesgo que aún se mantiene

En los primeros meses de su lanzamiento, medios como el New York Times y The Guardian cuestionaron cómo el acceso a esta clase de herramientas permite una mayor proliferación de estrategias de desinformación.

La amenaza es tal que el concepto de desinformación está en el top cinco de los principales riesgos identificados por líderes mundiales, según el Informe sobre riesgos globales del Foro Económico Mundial.

Incertidumbre, tecnología y estrategia

Fueron muchos los elementos que influyeron en el auge y la caída de una aplicación tan masivamente popular como efímera. Al final, los gigantes tecnológicos toman las decisiones que más benefician a sus negocios. Si algo no es rentable, no se mantiene.

Desafortunadamente, los riesgos de desinformación siguen vivos. Aunque Sora cerró, los competidores de Google ―como KlingAI y Veo― siguen en pie con una oferta muy similar a la que promovía OpenAI.

¡Adiós Sora! Lo más probable es que no te extrañaremos, aunque hayas sido excepcionalmente popular. Es el precio de este mundo digital.

Todo es efímero.