Hábitos de ciberhigiene que puede adquirir esta semana

Si la vida digital tuviera una rutina de cuidado de la piel, la mayoría de nosotros andaríamos por ahí con la cara sin lavar y la crema solar caducada.
Ojeamos las aplicaciones, hacemos malabarismos con los inicios de sesión y corremos entre alertas. En algún punto del camino, la seguridad se cuela en la categoría de «lo haré más tarde». La ciberseguridad parece intimidante, pero la mayoría de las amenazas no requieren una formación técnica para hacerles frente. Todo lo que necesita es un puñado de hábitos intencionados que le protejan silenciosamente en segundo plano.
¡Aquí tiene cinco con los que puede empezar esta semana!
1. La comprobación de contraseña en tres minutos
Las contraseñas son la lavandería de Internet. Todo el mundo las tiene, a nadie le gusta ocuparse de ellas y posponerlas solo hace que la pila aumente. Reutilizamos contraseñas, las retocamos, añadimos "123" al final... y esperamos lo mejor. Sin embargo, basta con que se filtre una contraseña débil para que todo lo que esté conectado a ella se vuelva vulnerable.
Una rápida comprobación semanal de las contraseñas puede evitar esa reacción en cadena. Dedique tres minutos a revisar sus cuentas más importantes —correo electrónico, banca, almacenamiento en la nube, etc.— y asegúrese de que cada una de ellas tiene una contraseña única y segura. Piense en ello como si tuviera cerraduras únicas en cada puerta de su casa en lugar de utilizar una llave que lo abre todo. Un gestor de contraseñas puede ayudarle si está cansado de recordarlas todas.
2. Qué hacer en cuanto sospeche que se trata de phishing
El phishing ya no es solo mala gramática y estafas obvias. A veces tiene el mismo aspecto que un mensaje de su colega o su banco. La clave está en desarrollar el escrutinio como un reflejo, de forma parecida a como se pisa el freno instintivamente cuando algo salta a la carretera.
En el momento en que un correo electrónico o un mensaje le parezca raro, haga una pausa.
No haga clic. No responda. No descargue nada.
En su lugar, verifique el remitente a través de otro canal. Llame a la persona, abra directamente el sitio web oficial o consulte a su equipo de TI. Esa pausa de cinco segundos suele ser la delgada línea que separa la seguridad de darse cuenta que "Uy, acabo de hacer clic en algo que no debía".
3. Limpie su huella digital
Todos tenemos una colección de sobras digitales, cuentas antiguas, aplicaciones de prueba olvidadas y sitios web aleatorios en los que entramos una vez a la 1 de la madrugada para conseguir un código de descuento. Estos rincones olvidados suelen albergar datos antiguos que pueden utilizarse indebidamente.
Dedique unos minutos a despejar el desorden:
• Elimine las cuentas que ya no necesite.
• Revoque los permisos de la aplicación.
• Elimine las tarjetas guardadas de sitios en los que no confíe.
4. La actualización de la MFA más fácil que puede hacer
La autenticación multifactor (MFA) tiene fama de ser complicada, pero las versiones más sencillas tardan menos de un minuto en establecerse y pueden bloquear la mayoría de los ataques habituales. Si sigue confiando en los códigos SMS, cambie a una aplicación de autenticación. Es más seguro, más rápido y mucho más difícil de infringir para los demás. Puede parecer un paso menor, pero es fundamental.
5. Crear una rutina de cuidado digital
La ciberseguridad consiste en prestar atención a los pequeños rincones de su vida en línea antes de que empiecen a acumular polvo. Un puñado de sencillos hábitos realizados con constancia pueden proteger todo aquello en lo que confía. Así que empiece poco a poco y construya una rutina digital que haga que su mundo online le parezca más ligero, más seguro y mucho más controlable.