¿Cuál es el nivel de madurez digital que tienen las empresas en Chile?

América Latina se enfrenta en este momento a una etapa decisiva en términos de madurez digital empresarial. Mientras, las tendencias que propone la transformación digital en las organizaciones están evolucionando rápidamente.

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En la región, la infraestructura tecnológica de las organizaciones (30 %) todavía es altamente dependiente de los sistemas heredados, basados en sistemas locales aislados y desconectados. Esto es lo que mencionaron los empresarios entrevistados en la encuesta "Estado de la Transformación Digital en América Latina 2026".

Además, se identificó que la madurez en la transformación digital varía de país a país y que no existen modelos que predominen sobre otros. Chile, por ejemplo, no es la excepción. Allí, las organizaciones se encuentran en etapas tempranas de digitalización que, como dijimos, son "altamente dependientes de los sistemas heredados".

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En este blog le contaré cómo las empresas de dicho país están abordando este proceso de digitalización y cómo están evolucionando en materia de madurez digital. Además, abordaremos a fondo el verdadero reto de la transformación digital en Chile: pasar de que sea vista como una mera ambición digital a una estrategia corporativa que brinde competitividad en el mercado.  

Los desafíos en transformación digital que enfrenta Chile

La madurez digital en una empresa refleja la capacidad de una organización para adoptar o usar la tecnología tanto en sus procesos como en sus estrategias. Pero sobre todo en cómo se apalanca de ella para mantener la ventaja en el mercado. Mantenerse vigente y en la competencia o con ventajas competitivas es la clave.  

Sin embargo, la madurez digital de una empresa necesita inversión tanto en herramientas como en el recurso humano. Y ―a medida que aceleren sus inversiones en la nube, la inteligencia artificial, automatización y la ciberseguridad― deberán asegurarse de que los resultados de la evolución digital son realmente medibles, sobre todo en términos de retorno de la inversión (ROI).

Las organizaciones también enfrentan desafíos como la fragmentación tecnológica, marcada por herramientas desconectadas, datos aislados y la complejidad de la integración. Para las empresas chilenas se presentan específicamente tres desafíos que obstaculizan el proceso de transformación digital en sus empresas.

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El primer desafío está relacionado con el control y optimización de los costos de la infraestructura (30 %). El segundo con gestionar e integrar entornos híbridos o multinube y sistemas locales (36 %) y el tercero con garantizar la seguridad en entornos cada vez más complejos (27 %)

Aparte de los desafíos que las empresas chilenas deben enfrentar en el país, parece que las iniciativas digitales no suelen cumplir con las expectativas que se tienen. Esto es debido a varios factores como la falta de colaboración entre las áreas (38 %), escasez de habilidades y talento (36 %) y expectativas de negocio poco realistas (34 %).

¿Pero entonces qué consideran los empresarios chilenos que debe hacerse ante los retos y desafíos que propone la transformación digital para lograr una verdadera madurez digital?

Estos señalan que las prioridades en términos de transformación digital deben dirigirse a mejorar la eficiencia operativa y la productividad, fortalecer la ciberseguridad y la resiliencia ante los riesgos, y a reducir la fragmentación tecnológica y la carga de gestión de las herramientas mediante la consolidación de TI.

Complejidad operativa: "la piedra en el zapato" de las empresas chilenas y latinoamericanas

La tendencia de una marcada complejidad operativa en las empresas es clara y consistente y no solo en Chile. También en el resto de países (República Dominicana, México, Chile, Colombia, Brasil) en los que se conversó con los empresarios.

Actualmente, las empresas ―en su afán de generar una transformación digital en sus sistemas― pueden encontrarse usando activamente entre 11 y 25 soluciones puntuales y distintas. En ocasiones esto genera cuellos de botella, sobrecostos, falta de integración entre las herramientas e incluso subutilización de las mismas, entre otras dificultades.

Si bien esto no indica per se un uso excesivo de las herramientas, sí se posiciona como una tendencia que despierta preocupación sobre un hecho muy puntual: la proliferación de las herramientas ha incrementado la complejidad operativa durante los últimos dos años.

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Los empresarios en Chile señalaron que los niveles de complejidad operativa entre 2024 y 2025 han aumentado en un 81 %. Ocupa el tercer lugar entre los países encuestados que señalaron esta preocupación.

Otro dato interesante a destacar es que en Chile todavía existen desacuerdos frente a cuál sería el mejor enfoque para respaldar los procesos de transformación digital a largo plazo en las organizaciones.

"Hay preferencias casi equilibradas entre stacks de múltiples soluciones best-of-breed y enfoques de plataforma unificada", se subrayó en la encuesta. Esto implica que las empresas todavía se debaten entre el equilibrio de herramientas especializadas y la simplicidad operativa.

La puja entre los tomadores de decisiones BDM y ITDM

Todavía persisten diferencias entre los tomadores de decisiones de negocio (BDM) y los responsables de TI (ITDM). Mientras los líderes del negocio se inclinan por priorizar la integración y la simplicidad operativa, los líderes de TI podrían darle más valor a la flexibilidad y a las capacidades especializadas.

Además, en el país suramericano se observó que los presupuestos de TI se destinaban principalmente al mantenimiento más que a la inversión en la innovación. Ocupa el segundo lugar entre los países encuestados. Así lo señaló un 81 % de los empresarios chilenos.

Sin embargo, las organizaciones chilenas orientarán su enfoque hacia uno de mayor cohesión. En Latam, la mayoría de responsables de TI tienen planes de consolidar los proveedores de TI durante los próximos 24 meses.  

Preocupaciones sobre implementación de la IA y ciberseguridad

Un hallazgo interesante es que, si bien el 92 % de las empresas en Chile considera que están preparadas para la IA, un 55 % de los encuestados reveló que sus organizaciones tienen "dificultades para convertir sus inversiones en IA en retornos de negocio medibles".

Es decir que el ROI de la IA no es visible ni medible puesto que falta talento especializado en IA y datos (18 %), alineación ejecutiva (17 %) y existen serias preocupaciones sobre seguridad y cumplimiento normativo (14 %).

Otro punto a destacar es que casi ocho de cada diez encuestados (79%) afirmaron que la fragmentación de sus entornos tecnológicos, que se señaló anteriormente, representa un freno crítico para escalar sus iniciativas de inteligencia artificial.

Esta cifra evidencia además que la proliferación de sistemas desconectados, las herramientas aisladas y los constantes desafíos de integración no solo se traducen en una mayor complejidad operativa diaria. También restringen de forma directa la capacidad de las organizaciones para expandir y aplicar la IA con verdadero impacto estratégico en sus modelos de negocio.

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Ahora, desde el punto de vista de la ciberseguridad se deben tener en cuenta tres aspectos en términos de transformación y madurez digital: la fragmentación como multiplicador del riesgo, el impacto en los tiempos de detección y respuesta, y la ciberseguridad como habilitador de la IA y la innovación.

La fragmentación tecnológica y la alta dependencia de sistemas heredados crean un escenario de vulnerabilidad crítico para las organizaciones. Al operar con múltiples soluciones aisladas, la visibilidad sobre la infraestructura se vuelve fragmentada. Esto genera puntos ciegos que dificultan la correlación de amenazas en tiempo real.

Esto no solo incrementa la superficie de ataque, sino que eleva los tiempos de respuesta ante incidentes. Convirte la ciberseguridad en un cuello de botella que amenaza la continuidad operativa del negocio.

Asimismo, la rápida adopción de la inteligencia artificial y de entornos multinube exige que la seguridad deje de gestionarse como un parche reactivo y pase a ser un pilar de resiliencia estratégica.

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Superar los temores sobre el cumplimiento normativo y la protección de datos requiere transitar hacia modelos unificados de ciberseguridad (como arquitecturas de confianza cero o Zero Trust).

Solo mediante una infraestructura integrada y blindada, las empresas chilenas y latinoamericanas podrán escalar sus iniciativas digitales con la confianza necesaria para convertir la innovación en un verdadero motor de competitividad.

Ahora, desde la perspectiva de IT SEC, la madurez digital no se puede definir por la cantidad de herramientas implementadas, sino por la capacidad de transicionar de un esquema de protección reactivo y fragmentado a una arquitectura unificada, proactiva y alineada con el negocio.

Y por ello, la madurez digital en ciberseguridad se debería abordar a través de cuatro dimensiones clave:

  • Consolidación y visibilidad centralizada: superar la brecha de operar con múltiples soluciones aisladas mediante la unificación de la infraestructura, desde un solo panel de control.

  • Modernización de la arquitectura (Zero Trust): romper la dependencia de sistemas heredados para adoptar modelos de Confianza Cero.

  • Habilitación segura de la IA e innovación: capacidad de la ciberseguridad para actuar como un catalizador del negocio y no como un freno. Se refleja en contar con una gobernanza de datos sólida y cumplimiento normativo para escalar la IA y automatización con confianza.

  • Transición de centro de costos a resiliencia estratégica: redireccionar el presupuesto de TI —actualmente concentrado en el mantenimiento— hacia la prevención y respuesta proactiva. La seguridad madura protege la continuidad del negocio y demuestra un retorno de inversión (ROI) claro ante la alta dirección.

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Finalmente, tenemos que la verdadera madurez digital no depende de cuántas herramientas se adopten, sino de la capacidad para articularlas en un ecosistema cohesivo, eficiente y alineado con los objetivos del negocio.

La apuesta por la consolidación tecnológica confirma que escalar la innovación —especialmente en iniciativas de alto impacto como la inteligencia artificial— requiere simplificar la operación y conectar los datos.

Pero además, si lo analizamos desde el punto de vista de la ciberseguridad (IT SEC), esta unificación de la infraestructura deja de ser un asunto técnico para convertirse en un pilar de resiliencia.  

Al eliminar los puntos ciegos y reducir la superficie de ataque, las organizaciones construyen la gobernanza y la confianza necesarias para crecer sin poner en riesgo la continuidad operativa.

Y ese es el verdadero nivel de madurez en la transformación digital al que las empresas chilenas deben apostar. ¿Le gustaría saber en qué nivel de madurez digital se encuentra su organización?

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Fuentes

ManageEngine Latam. El Estado de la Transformación Digital en Chile 2026. 

Panel-IALab ¿Cuáles son los niveles de madurez digital en las organizaciones?